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Personajes: Hermenegildo Hubes II

sábado, 10 de octubre de 2009

¡PRIMERA ZONA DESPEJADA! ¡AVANZAMOS!

¡Por la gloria de Tyr! ¡La primera zona ha sido despejada!

La prisión debe ser enorme, pues hemos recorrido infinidad de pasillos y estancias y parece ser sólo la entrada.

Por lo que hemos visto y hemos podido averiguar, el hombre rata se había hecho con el control de esta zona y había conseguido manipular o convencer a los humanoides, orcos, kobolds, trolls y ogros para que trabajasen con él, cada uno controlando una parte del terreno.

Probablemente sus ansias de conquista le habían llevado a invocar un portal a los infiernos para aumentar sus filas y ampliar sus territorios, lo cual acabó en desastre al no poder controlar a esas criaturas aladas, octópedas y que se alimentan de la sangre de otras criaturas, así como enormes ratas que transmitían enfermedades, por no hablar de los demonios a los que también tuvimos que hacer frente, estos últimos por suerte en muy inferior número.

Los humanoides, cómo no, con su líder ocupado con el portal e intentando recuperar el control, por su naturaleza caótica y malvada, habían empezado a agredirse entre ellos y, en los más duro de la batalla, parece que fueron atacados a su vez por las criaturas que surgían del portal. Esto se reflejaba por la gran cantidad de salas destrozadas, en las que había innumerables cuerpos caídos, de todos los bandos, unos con marcas de armas y otros con las marcas de las criaturas infernales o todavía aferradas a sus cuerpos, yaciendo amontonados y unos al lado de los otros.

Los humanoides que habían sobrevivido a las primeras oleadas se habían atrincherado en sus territorios, emboscados, esperando a atacar a la mínima señal de peligro, pero quizá lo más acertado sería decir que estaban esperando su final. Sin un líder carismático que fuera capaz de dirigirlos, motivarlos y hacerles trabajar organizada y conjuntamente, pronto habrían de verse atacados por separado, arrinconados y superados en número.

Nos vimos inmersos en plena lucha, con prácticamente todas las criaturas hostiles, pero nos abrimos paso, hasta el portal, que cerramos uno de los clérigos y yo con nuestras oraciones, encomendándome a Tyr. A pesar que los demonios nos atacaron para evitarlo, volvimos a intentarlo hasta conseguirlo, aún heridos y a riesgo de no poder superar otra oleada de esos malvados engendros.

Finalmente, acabamos con el hombre rata, una especie de hechicero, cuya mente parecía que se había visto alterada por esta situación, pues no dejaba de reír y atacar, sin articular palabra. Un compañero ha caído, el caballero ¡que Tyr le ayude a encontrar la paz infinita!

Por toda la zona hay desprendimientos y también trampas, en especial en las puertas, aunque no tuvimos demasiados problemas con ellas. Hay que mirar donde se ponen los pies y tener cuidado con lo que se toca. Cuidado con las esferas de colores y alguna puerta, que te llevan a un lugar en el que no hay aire para respirar, con sólo una salida, difícil de hallar.

Las puertas ocultas también parecen ser la tónica reinante.

En contrapartida, hay algunas salas relacionadas con el agua que ofrecen beneficios, deberían ser para los anteriores guardias, pues ofrecen curación y resistencia a algunos elementos.

El Caballero de la Muerte, con sus esqueletos y esa maga no cesan de acosarnos. A la vez que mejoran nuestras aptitudes, técnicas y poderes, también ellos se vuelven más poderosos o aumenta su número. 

Con la bendición de Tyr he conseguido derribarlo en dos ocasiones, haciéndole sentir el poder de Tyr en sus huesos, la última vez castigándole dos veces seguidas. Pues en ese momento del combate mi cuerpo recibe una brutal carga de poder divino, fuerza y adrenalina, y mi arma le golpea irremediablemente, a pesar de sus defensas, con un estallido de energía. 

También he conseguido expulsar a todos sus esqueletos en una ocasión, cuando no son controlados por uno de los clérigos del grupo. Esta acción de controlar muertos vivientes no es de mi agrado, si bien es de gran utilidad para el grupo y se me dejó muy claro que he de actuar conjuntamente con mis otros compañeros y por el bien de la misión, no puedo desobedecer el mandato divino. Quizá por el momento, dadas las excepcionales circunstancias, deba soportar un mal menor para acabar con otro mayor, y si salimos de ésta, que lo dudo, ya veremos.

Ahora nos hallamos en una nueva zona, al este, parece que albergaba (o alberga todavía) a criaturas más poderosas, pues las primeras salas están cargadas de magia, trampas y acertijos. Se diría que trata de tentar a las criaturas para hacerlas caer en una trampa, ya sea para destruirlas o mantenerlas encerradas, explotando sus debilidades, su vanidad, su ambición insana, sus ansias de poder y riqueza, como es propio de las criaturas infernales (aunque también lo es de otros muchos seres) tales como demonios o diablos. Incluso hemos encontrado hierro frío.

No hay mayor ni mejor fortaleza que Tyr, mi ciudadela y mi libertador.

Personajes: Steven Galleon

lunes, 6 de julio de 2009

El deseado momento de bañarse en la sangre de sus enemigos había llegado. Había recibido los honores y las espuelas de caballero hacía un par de meses y lo embarcaron rápidamente en una fragata, junto con todos los que también habían recibido los honores, hacia las costas de un país que dejaría de tener nombre en cuanto el Imperio conquistara sus tierras y esclavizara a sus gentes.

Una vez en tierra fue puesto a disposición de su padre, Rolfgand “Rojo” Ghelleon, que lo envió a arrasar y saquear varias aldeas colindantes a la punta de lanza que había abierto en aquella zona. Disfrutó de la matanza igual que disfrutó cuando su padre empaló delante de las esclavizadas gentes a sus lideres. Disfrutó de las muchachas que violó por la noche y disfrutó del alcohol que le hizo perder el sentido a altas horas de la noche.

Se levantó y alejó de la hoguera donde él y sus compañeros dormían etílicamente para ir a orinar. Terminó y al girarse solo vio oscuridad. Confundido, sacó su espada y maldijo su torpeza y su embriaguez. Se colocó a la defensiva, tensando sus músculos, mientras intentaba por todos los medios que sus embotados sentidos le revelaran algún agresor.

“ Abrazas la masacre con verdadera devoción como tu padre y respetas las antiguas enseñanzas, estamos orgullosos de ti” le susurro una voz áspera desde todas las direcciones. Un sudor frío le resbalaba por la columna.

“Ansías la gloria y ansías mas conquistas como tu padre y respetas las antiguas enseñanzas, estamos orgullosos de ti” le susurraron por segunda vez.

- ¿Quién sois? – gritó Steven enérgicamente- mostraros y enfrentaros cara a cara.

La voz áspera rió, en un horrible chillido demente.

“Te llevaremos a un lugar a servirnos y conocerás tu destino a su debido momento. Y si sales con vida, volverás, y podrás sentarte en un trono de cráneos, pues la recompensa por servirnos va más allá de las aspiraciones siquiera del Emperador. Ya nunca estarás a la sombra de tu padre”.

Borracho y confundido, se derrumbó sintiendo que todo su cuerpo era atravesado por agujas de hielo. 

Cuando abrió los ojos, solo vio un cielo gris a través de las rendijas de su yelmo. Se incorporó, con más dificultad de la cuenta pues alguien le había vestido su armadura, incluso le había puesto la capa y la espada al cinto. A su alrededor había un sorprendente grupo de personas...y algunos seres sacados de cuentos de hadas, como un enorme minotauro. Hizo acopio de voluntad por no ceder ante el asco que le daban aquellos que no eran humanos, pues estaba solo y rodeado. Descubriría quienes le habían enviado allí...y decoraría la chimenea de su habitación con su caja torácica.

Personajes: Kornak

domingo, 28 de junio de 2009

Un día como otro cualquiera mientras estaba en una cantina con una buena jarra de hidromiel y pensando en cual seria mi próximo golpe y a cuanto ascendería mi recompensa esta vez, se me coló en la mente porque estaba aquí y que motivos me habían hecho llegar a esta situación, odiado por lo de mi raza y perseguido por vengar a mi familia, matada y ultrajada por los mismos que me odian, y como consecuencia de mis actos fui expulsado de mi clan y deshonrado entre los míos. 

Ahora me gano la vida haciendo de todo un poco, pero ese día a decir verdad no fue como siempre, mientras esta bebiendo se me acercó una figura vestida con una túnica, enjuto y curvado aunque a pesar de su aparente debilidad, sentí un escalofrió en la espalda que me hizo desconfiar y mantener la tensión. 

Se sentó a mi lado y sin levantar la cabeza me dijo: 

Se quien eres y lo que buscas.

Levante la cabeza y le dije que no se de que me hablaba. 

No eres tan duro como aparentas incluso con ese hacha que estas pensando utilizar.

Kornac aligero la mano de su hacha escondida entre los fardos y se relajo. Y contesto. 

¿y que es lo que busco según tu? 

Buscas la manera de acabar con todo, buscar el perdón y reunirte con los que no olvidas y están presente en tus sueños, buscas descansar en paz de un a vez por todas.


La figura tosió y se limpio unas gotas de sangre con la túnica y prosiguió. 

Kornac apretó el puño y le vinieron recuerdos a la mente que ya creía haber olvidado, sangre, muerte, deshonor y una gran sed de venganza. 

Te ofrezco la posibilidad de tener un objetivo y algo por lo que luchar, matar y sufrir por algo que merece la pena y liberar a este extraño mundo de una gran amenaza y si todo eso no es suficiente la posibilidad de fracasar de una manera honorable y reunirte con los tuyos.

Kornac levanto la mirad, agarro a su compañera fiel, su hacha, su única compañera en los últimos años y en la única que podía confiar. Se levanto y lo siguiente que noto fue el roce de una mano y el cerrar los ojos por la intensidad de un luz que le quemaba los ojos. 

Cuando pudo abrirlos se encontraba rodeado de extraños que por distintos medios y motivos estaban con el para luchar contra un enemigo común. 

Encamino hacia ellos mientras pensaba en aquello por lo que merecía la pena lucha, por el honor, la venganza y por Sargeras. 

Matar o morir

Personajes: Ledisha

viernes, 5 de junio de 2009

Durante muchos años he estado en el monasterio de la orden de la mano negra…

Aparecí allí hace tanto tiempo…

Los monjes me dijeron que era un bebé cuando me encontraron. Nunca me ocultaron mi naturaleza demoníaca, mitad humano, mitad demonio. Un tiflin, eso es lo que soy. Mi tiempo en el monasterio ha llegado a su fin..

Claude, mi mentor, siempre ha procurado criarme tal y como soy, sin ocultar la naturaleza perversa que hay dentro de mí, pero amoldándola a las leyes del monasterio, al código ético que nos rige a todos y cada uno de nosotros.

El momento está cerca, el monasterio está muy revuelto últimamente, algo sucede…
Ya he conocido de primera mano lo que sucede… Claude me lo ha contado. He sido elegido…

Mañana por la noche será teleportado. Debo cumplir una misión… Para servir a mi Dios. Para servir a mi orden… Para servir a los míos….

Tengo una misión….

Personajes: Wusull (III)

sábado, 30 de mayo de 2009

La batalla se extendió durante 30 minutos más, llevando hasta la extenuación a los guerreros, pero esta vez solo permanecía Wusul en pie, enfrentándose a los 2 orcos que quedaban dirigidos por el odioso chaman.

Cansado física y mentalmente Wusul sabia que si la contienda no acababa en pocos minutos no sobreviviría de ninguna de las maneras, así que se lanzo a la carga de nuevo predispuesto a acogerse a la muerte si Tempus así lo deseaba. Realizando un giro sobre si mismo y arrastrando el pie derecho consiguió levantar una tenue polvareda que le valió para adelantarse y con su enorme espadon cortar el aire, hasta que llego al pecho del orco, el cual desmembrado cayo al suelo entre convulsiones y espasmos. El chaman sabia que tenia que actuar, así que empezó a entonar en una extraña lengua, y de sus manos empezó a emerger una intensa luz, Wusul a sabiendas del efecto de ese conjuro (ya que lo había visto en su padre) intento parar la conjuración del mago pateando desesperadamente piedras del camino en su dirección, no era un cometido fácil ya que tenia que evitar las estocadas del orco que quedaba en pie. Sus esfuerzos fueron en vano ya que en pocos segundos una enorme bola flamígera se dirigía hacia el, sin escapatoria sin remisión Wusul perecería bajo las candentes llamas, desesperado dejo que el combatiente orco le atacara, llegando este a alcanzarle la pierna y atravesársela completamente sesgando prácticamente todos los músculos de su extremidad. Soportando el dolor a duras penas, Wusul agarro al orco por la pechera y en un acto de fuerza pantagruélico lo levanto del suelo, cual padre con su hijo, obteniendo así un parapeto que le protegiera de la bola infernal que tenia como proposito acabar con la vida de ambos combatientes.

El impacto fue espeluznante y ambos cayeron al suelo entre rescoldos y quemaduras. El orco totalmente calcinado hacia segundos que había dejado de respirar, por el contrario Wusul aun se mantenía con vida, pero no por mucho tiempo, las manos quemadas y su pierna izquierda totalmente desgarrada eran indicios de su derrota.

Un solo segundo fue suficiente para que pasara toda su vida por sus pensamientos, el valor de su madre, el conocimiento y saber de su padre, ellos no se sentirían orgullosos de el por haber perecido, un guerrero siempre sale victorioso, si no es así, es que aun no era un buen guerrero. Con la determinación que ese pensamiento le otorgaba se levanto sobre su pierna buena y se dispuso a avanzar para llegar a la altura del chaman, el cual había empezado a conjurar de nuevo, era imposible detenerlo en el estado en el que el bárbaro se encontraba, así que sin remisión tuvo q afrontar un enorme rayo que surgía de las arrugadas manos del chaman. Fue alcanzado en la pierna herida, la cual ahora colgaba inerte por los tendones, cercenada e irrecuperable, el chaman se divertía a costa del bárbaro, el sufrimiento que le estaba inflingiendo era la mayor recompensa que podía obtener después de perder a sus lacayos.

Era el fin, apoyado en el espadon se tambaleaba incontrolablemente, era imposible permanecer en pie sin su pierna izquierda y el chaman lo sabia, asi que se dispuso a darle el golpe de gracia, de nuevo empezo a conjurar una bola de fuego, esta vez seria el final…..

Aceptando su destino, Wusul soltó un grito de ira y desesperación e hizo lo único que podía, echando mano a su cinturón, agarro bien fuerte la tinaja que colgaba y utilizando las ultimas energías que le quedaban se la lanzo al chaman en un “Mero intento de distracción para evitar la conjuración” o eso pensó el chaman, pero no se percato de que la tinaja contenía aguamiel, la cual al romperse le embadurno, produciendo que esta se prendiera con el fuego de la conjuración.

Esta vez fue el chaman el que ardió en llamas y corría desesperadamente en todas direcciones intentando ahogar las llamas que le estaba robando la vida, momento en el cual Wusul lo atravesó con su enorme espada.

Acto seguido, viendo su objetivo cumplido el joven guerrero se desmayo adentrándose en un sueño del cual nunca despertaría, el cuerpo del joven bárbaro yacía sin vida en la tundra junto a sus compañeros de batalla, una muerte honrosa es la que encontró.

Tempus había estado observando la contienda, esta vez no medio a favor de ningún bando, pero las acciones del joven bárbaro le habían complacido. Ahora ya sabia a quien recurriría para solucionar ese tortuoso entuerto que se le había planteado hace pocos días, ahora ya sabia en quien tenia que depositar su confianza.

Wusul se despertó en un paradero desconocido, recuperado y con su pierna intacta, lo único que había cambiado era que ahora en sus antebrazos aparecía a fuego el símbolo de su dios TEMPUS, junto a el hacían criaturas extrañas, un minotauro, un semidragón, varios drows, paladines y guerreros moraban a su vera.

Que sucedía?

Que le depararían los designios de Tempus?

Personajes: Wusull (II)

viernes, 22 de mayo de 2009

En una de estas expediciones, se toparon con otro grupo de bárbaros que tenian el mismo objetivo, la caza, asi que se retaron para decidir que tribu era mejor. Con la motivación del reconocimiento los dos grupos aceleraron el paso caminando prácticamente paralelos realizando batidas en busca del trofeo.

Tempus tenia otros planes para estos jóvenes intrépidos, conocedor de la importancia del renombre de la tribu para los jóvenes, decidió ser el mismo quien les plantearía los retos, que a su entender eran necesarios para ganarse el respeto y el beneplácito del dios.

Hordas de orcos aparecieron a su paso, luchando espalda contra espalda todos los jóvenes se apollaban en la lucha, a sabiendas de que el respeto no era lo único que estaba en juego. Un poderoso chaman decantaba a su antojo la balanza de la batalla, siempre que los jóvenes adquirian una posición ventajosa el chaman se encargaba de volver a desequilibrar la balanza a su favor. Wusul a sabiendas de que el chaman era el objetivo principal intentaba incansablemente acceder a una lucha cuerpo a cuerpo con el, pero siempre se topaba con una espada en medio del camino, los orcos aunque poco organizados igualaban la contienda con su numero y la resistencia que otorgaba su raza.

Los jóvenes bárbaros mermados por el cansancio y los incontables cortes de los cuales no cesaba la regata de sangre iban cayendo uno tras otro sumiéndose en el sueño eterno. Tres eran los guerreros que aun permanecían en la contienda, pero no por mucho tiempo ya que prácticamente estaban rodeados, su ultima opción era sesgar las máximas gargantas posibles antes de ser abatidos, conscientes de ello solo les basto una mirada para adivinar los pensamientos que surcaban sus cansadas mentes.

Un grito de cólera rompió el tintineo de las armas, la proclamación de alguien que sabe que su destino es la muerte se alzo sobre todos ellos. Después se produjo la carga de los 3 bárbaros, apoyándose unos a otros y a sabiendas de que lo mas importante era igualar la contienda se lanzaron sin miedo a sesgar la vida de cualquier enemigo que se interpusiera en sus pasos, sin pensar en las heridas que los pudieran producir el resto de enemigos por la espalda, esas heridas eran lo de menos si conseguían sobrevivir.

Personajes: Wusull (I)

jueves, 14 de mayo de 2009

En los lejanos paramos norteños, las irreductibles aldeas de pescadores, que aun sobrevivían ante el constante e incesante viento gélido proveniente de las cimas mas inhóspitas de la región, continuaban impasibles inmersas en la inquebrantable rutina del día a día.

Hacía decanas que en las calientes y acogedoras tabernas regentadas por los pescadores, corría el rumor de la existencia de una extraña criatura de raza desconocida, algunos hablaban de gigantes que se habían acercado al lago para saciar su sed. Otros pescadores le quitaban importancia a sabiendas que la región estaba habitada por innumerables tribus bárbaras…

Pero sin ir mas lejos de la realidad, esos rumores estaban mas que fundados, y ninguno de los ávidos pescadores andaba desencaminado con sus suposiciones…. En las altas cumbres de la montaña se hallaba un extraño poblado habitado por bárbaros, estos al igual que sus semejantes de la tundra, basaban su forma de vida en la caza y en la unión de la tribu, pero un eslabón separaba ambas tribus.

Extraños seres, posiblemente surgidos de algún designio de los dioses, mitad hombres, mitad gigantes, su piel cobriza con manchas blanquecinas los caracterizaban, según la creencia popular dichas manchas designaban el destino de la criatura. Conocidos entre los círculos mas estudiosos como Goliath’s, estos seres de mas de 2 metros intentaban permanecer unidos y alejados del resto del mundo, a excepción de los enanos, a los cuales siempre habían envidiado por su magnifica habilidad en la forja de armas... al igual sucedía con algunos gigantes, los cuales les proporcionaban grandes armas con las que poder proteger a la tribu. Sus esfuerzos por mantener las costumbres que durante siglos se habían forjado, no eran un impedimento para prestar ayuda a cualquier druida o explorador que se toparan en alguna de sus innumerables expediciones, siempre y cuando este no fuera una amenaza para la tribu, la cual siempre prevalecería por encima de todo.

En una de estas peculiares tribus encontraríamos a Wusul, un joven guerrero surgido a partir de la relación del chaman del pueblo conocido como Klushak y la habilidosa cazadora conocida popularmente como la saeta cercenadora, de la cual se decía que era capaz de atravesar un ciervo a 150 metros de distancia.

Durante los años de juventud, Wusul había sido un joven inquieto, con un carácter marcado y una determinación con la que cualquier otro individuo podría haber llegado donde hubiera deseado. Decenas de cicatrices en su cuerpo advertían de los peligros de la montaña, las inacabables colinas por las que tenían que trepar para acceder a su hogar se habían cobrado mas victimas de las que el anciano de la tribu podría acordarse, implacables e inmóviles, ellas se encargaban en realizar la criba natural, los fuertes sobreviven, los débiles perecen bajo las adversidades.

Cientos eran los peligros que tenían que afrontar, infranqueables de millas de peregrinación, salvajes fieras defendiendo su camada, disputas entre otras tribus y asaltantes demasiado perezosos como para valorar su vida lo suficiente.

Personajes: Tlarl Les Nuer

domingo, 12 de abril de 2009

En los bosques cercanos a mi hogar acostumbraba a encontrarme con dos elfos verdes que había conocido en una cacería organizada por mis padres. Recuerdo cómo estaban agazapados observándonos mientras perseguíamos a un zorro. Todo el grupo se dirigía a la Colina Aullante cuando de repente apareció un gigantesco oso dirigiéndose hacia los retoños elfos. Mi padre ni se inmutó y siguió cabalgando ordenado a los dos lanceros que se encargaran de animal. El oso se acercó a Loret y Manrs los cuales no mostraban ningún ápice de temor. Decidí quedarme a observar la escena.

Los lanceros se acercaron blandiendo sus afiladas armas mientras bebían sendas pociones. Los niños empezaron a cantar una melodiosa canción que hubiera calmado cualquier disputa o querella en condiciones normales. Pero mi familia y toda su prole no eran muy normales. Su soberbia los cegaba y su codicia les anulaba su raciocinio. Apartaron a los niños sin ninguna contemplación y atacaron al plantígrado con toda su potencia marcial. El combate fue encarnizado pero finalmente mataron al animal no sin antes recibir uno de ellos una herida mortal. Bajé de mi caballo y le facilité una poción curativa que le restableció con presteza. Ese fue mi error. Mi querido padre hubiérame perdonado si tan sólo la demora tuviera que explicar. El hecho de ayudar a unos soldados profesionales representó una ofensa para el lancero y un desacato a la autoridad de mi progenitor. Mi padre me castigó durante mucho tiempo sin poder salir del hogar. Además me impuso un castigo mágico que me impediría hablar correctamente. Tendría de por vida tics nerviosos y un tartamudeo que impediría hablar con soltura cualquier conversación. No así me ocurría cuando lanzaba hechizos que notaba cómo la fuerza vital me pasaba por la columna esperando ser liberada. 


Como decía, continué viendo a los dos elfos verdes. Me enseñaban las costumbres y los rituales de la tierra. La verdad es que me encontraba muy bien conmigo mismo, no tenía la sensación angustiosa de estar siempre preocupado por lo que los otros decían. Por lo que pensaban y por cómo quedar bien en todo momento y lugar. Tampoco le pareció bien que tuviera tanta buena relación con los inferiores y salvajes elfos verdes. Así que pretendiendo separarme urdió un plan con la moraleja interna de “la distancia enfría la relación”. Habíamos llegado a congeniar mucho cuando mi padre decidió que avanzaría el traslado a la capital para continuar mi estudio de las artes mágicas. No era necesario el traslado ya que evidentemente teníamos tutores y mentores de todo tipo. Mi padre nunca se estaba de nada a la hora de demostrar que puede conseguir lo mejor de lo mejor.

La distancia se produjo pero con mi padre. Fue un descanso el poder respirar sin tener que pedir permiso. El poder hablar sin que se rieran mis hermanos. Conocí a otra elfa que tenía el mismo castigo mágico añadiendo la amputación del dedo meñique. Nunca le pregunté a Cloe porqué le había sido impuesto el castigo. Nuestra amistad se convirtió en camaradería y finalmente en romance. Llegaron a oídos de mi familia la relación desarrollada con la elfa y fue entonces cuando se me concedió el permiso para viajar fuera de la isla para hacer tareas diplomáticas con las diferentes ciudades de los humanos. 

Y así estamos. Viajando de un lugar a otro. Aprendiendo la magia y arrastrando la maldición del habla. Te encuentro a faltar, mi Cloe.

Trasfondos

martes, 17 de marzo de 2009

Recuerdo que me podéis enviar transfondos para los personajes, que los cuento a la hora de otorgar expericia, y que es entre un 5 y un 15% mas de experiencia por sesión!

Lo digo porque luego, a medida que vayan pasando las partidas se irá notando cada vez mas (fijaos que los que pasan de 1.000 px en ésta primera sesión son los que me han hecho ya historia).

Personajes: Hermenegildo Hubes

miércoles, 11 de marzo de 2009

Con una larga tradición familiar humana dedicada al servicio de la ley, el bien y la justicia, él mismo desciende de la unión de un celestial y un humano que se ganó el favor de los dioses... y el amor de una celestial. 

Iniciado en el arte del combate y en el servicio y adoración a Tyr desde que tuvo suficiente fuerza para sostener un arma en sus manos, desde entonces ha desarrollado tanto sus habilidades marciales como los poderes concedidos por su dios, diferenciándose del resto de combatientes. 

Se diría que ha estado esperando toda su vida un momento como éste. Si bien otros pueden actuar movidos por afán de aventuras, recompensas o promesas, o simplemente por no desagraviar a su dios, incluso para algunos puede ser simplemente mala fortuna encontrarse en la tesitura actual, para él es más que un servicio a su dios, a sus principios e ideales, es ni más ni menos lo que da sentido a su existencia y actúa conforme a ello. 

Las instrucciones recibidas por los clérigos rezan así: 

“ Caballero, 

Debe acudir con la mayor presteza posible al acantilado señalado en el mapa adjunto, traspasar la entrada a la gruta y acabar con el mal que allí reina. Le esperará un grupo formado por varios miembros con su misma misión, a los que deberá unirse y actuar conjuntamente. Se espera que sacrifique su propia vida si es preciso, si ello sirve para el buen fin de su misión. Ese es el mandato divino de Tyr. 

Por Tyr, la Ley, el Bien y la Justicia!” 

En el acantilado, su primera impresión es que acaba de unirse a un grupo realmente heterogéneo. 

Observan un titán que yace en el suelo. Sus habilidades sanatorias le advierten que ha muerto fruto de multiplicidad de heridas causadas por armas de tamaño normal a enorme. 

Advirtiendo de ello a sus compañeros, sin más se pone al frente del avance y al pasar del cuerpo del Titán, como si saltara un resorte, ve aparecer un grupo de siete esqueletos, con el que parece ser su líder en el centro, al que protegen los otros seis. 

El resto del grupo y él mismo se ponen en guardia, y esperan el momento propicio para cargar simultáneamente todos a la vez. La espada no es el mejor arma para dañar a esos enemigos de puro hueso, pero aún así consigue herir a uno. El líder parece sentir el poder y la gracia de tyr que laten en él, y lo elige como su primer objetivo. El golpe es brutal, antes de perder el conocimiento apenas le da tiempo a percibir que no es un simple golpe, sino que está cargado de poder maligno, el poder opuesto al suyo, castigar el bien. 

Sin saber cuánto tiempo ha transcurrido, vuelve a abrir los ojos al lado de tan formidable enemigo. Está muy débil, y le lleva su tiempo levantarse, apenas si puede tenerse en pie. Sabe lo que ocurrirá seguidamente, que morirá irremediablemente, de todas formas mantiene la posición sin siquiera dar un paso atrás y recuerda cuál es su deber. 

Alza su espada por encima de su cabeza, reuniendo todas sus fuerzas y poder... Por Tyr!... El que ahora recibe un golpe brutal es su enemigo causando un tajo de daño divino. Se limita a rezar y esperar el golpe que le unirá a su dios o, con suerte, la posibilidad de seguir hiriendo a su enemigo... los pies firmes en el suelo en postura altiva... recibe el golpe mortal impasible... 

Desconcierto... Otra vez? Al volver a abrir los ojos, se levanta junto al resto de sus compañeros. Otro de ellos parece haber seguido también el mismo camino. Qué ha ocurrido? O es el designio de tyr que le ha recompensado por cumplir con su deber hasta el final o éste lugar está cargado de una extraña magia y poder. Está... vivo... otra vez... Y sus heridas curadas y cerradas.... 

El lugar resulta ser una gruta, al parecer enorme. Se internan en infinidad de salas... 

Observa detenidamente una de las salas y descubre lo que es la primera de las puertas secretas que posteriormente van a ir descubriendo en otras salas. Saltan algunas trampas.... Montan un simple plan de avance pero, al aparecer, efectivo: dos compañeros en avanzadilla, los más sigilosos y ágiles, que se encargarán de las puertas y las trampas, tras ellos los combatientes y usuarios de la magia. Se mantiene cerca de los compañeros de avanzadilla a los cuales advierte que, sistemáticamente, antes de entrar en cada sala, se concentrará para detectar cualquier fuente de mal que les pueda esperar al otro lado. 

Sin buscarlo, pues no está aquí para juzgar a sus compañeros y tiene muy presente cuáles son sus órdenes que, en este caso, provienen directamente de tyr, en su mente percibe señales de alerta... Tres de sus compañeros, claramente identificados, emanan malignidad. 

Orcos, setas gigantes, ratas enormes, esqueletos animados, criaturas voladoras... alguno de sus compañeros cae, si bien se les consigue reanimar resultando para ello imprescindible la intervención del resto de compañeros, en especial del humano clérigo que salva sus vidas. Sobre todo harán bien de cuidarse de esas criaturas voladoras que clavan su aguijón y drenan el vigor, lo cual puede llegar a provocar la muerte. 

Utilizando nuevamente sus habilidades sanatorias advierte al otro aasimar del grupo que una de las mordeduras de rata le provocará una enfermedad, que el período de incubación es de uno a cuatro días y que puede llegar a morir si no encuentra una cura. Y por último, una vez más sus habilidades sanatorias resultan de utilidad, en este caso determinantes para salvar la vida de uno de sus compañeros, el humanoide de rasgos afilados y rostro alargado, que ya presentaba un aspecto azulado, al que consigue detener la hemorragia en el último momento, aún a riesgo de ser él mismo el siguiente objetivo de la criatura voladora que lo ha sumido en ese estado. Olvida la malignidad que late en su interior y le salva de una muerte segura, pues cree cumplir así con los designios de tyr que están por encima suyo. 

El camino es largo... el riesgo de muerte es inminente... para él y para sus compañeros... una misión suicida con escasas posibilidades de éxito... De todas formas, aunque para los demás pueda resultar paradójico y difícilmente comprensible, él sabe que si muere cumpliendo su dogma habrá cumplido su misión... Sí, su misión, realmente la más importante de todas, cumplir el mandato de Tyr. 

Es por ello que está dispuesto a morir y ninguna duda alberga, no se arredrará ante el peligro, ya lo ha demostrado. Así, sus enemigos harán bien en guardarse del filo de su espada, pues tal convicción, confianza en sí mismo y valentía le convierten en el más formidable de los oponentes, y probablemente en el más peligroso pues no cejará en su objetivo aún con aparente temeridad a ojos de los demás y, si es preciso, morirá luchando como debe morir un paladín si llega su momento, si bien teniendo presente que arriesgar su vida y la de los demás inútilmente no es la mejor manera de servir a Tyr. 

Sin él saberlo, es por todo ello que ha sido elegido entre los demás aunque no sea el mejor de los luchadores que podrían haber enviado. 

Valor y Honor!

Es un Aasimar Paladín.

Personajes: Ser Galad Cormaril de Solantus

miércoles, 4 de marzo de 2009

Habían pasado meses desde la última gran guerra y parecía que todo volvía a la normalidad. Regresaba a casa, al hogar, donde había dejado mujer e hijos cuando acudí a servir a mi rey.

Recuerdo el asalto de unos bandidos a una caravana de enfermos.

Recuerdo haber acudido rápidamente en su auxilio.

Recuerdo el derramamiento de sangre.

Recuerdo a aquel pobre anciano loco.

Me llamó por mi nombre. Me entregó un mapa. Decía que encontraría el mayor tesoro que jamás hubiera imaginado si seguía sus indicaciones.

Le devolví el mapa y le di unas monedas. Mi mayor riqueza es el hogar.

Dispuesto a partir de nuevo monté en mi caballo.

De repente un grito agudo, como salido de algún lugar infernal.

Todo me da vueltas, veo el suelo acercarse peligrosamente a mi. Y, de repente, todo es oscuridad

- Despierta hijo mio.

- ………

- Despierta te digo.

- Cómo? Y esa voz? Dónde estoy?

De repente miro a mi alrededor y me encuentro dentro de una cueva donde, desde una hermosa cascada, no deja de caer agua cristalina. En las paredes hay engarzadas piedras preciosas y una brillante luz plateada ilumina toda la zona.

Se oyen pasos.

Dirijo mi mirada al lugar de donde proceden y veo acercarse al anciano de la caravana pero esta vez algo me resulta diferente.

Una presencia sobrecogedora

- Hola hijo mío. Tengo algo que pedirte.

Una oleada de imágenes inunda mi mente. Fuego. Muerte. Campos inundados por una marea de seres infernales. Mi pueblo, mi gente, aniquilados. 

- Que es esto? Una broma pesada? Sois un hechicero?

- No hijo mío. Soy tu única esperanza. Y de algún modo tu eres la mía.

- No lo entiendo.

- Todo eso que has visto aun no ha pasado pero podría pasar. O quizá esté pasando y se podría haber evitado. 

Me siento completamente confuso. No entiendo nada de lo que está sucediendo.

- Como es posible? Cuando te vi todo estaba en paz.

- Y que es la paz sino el precedente de otra guerra?

- ……

- Hijo mío tiempo atrás, en un mundo que ni siquiera es el tuyo, un mal despertó dispuesto a aniquilar toda existencia. Solo el sacrificio de unos héroes evitó la catástrofe pero ahora la historia se repite. Alguien ha viajado al pasado o ha enviado un mensaje al pasado y esos héroes jamás llegaron a tiempo. 

- ……

- Muchos mundos han sido destruidos ya y pronto, muy pronto, todo lo que conocemos desaparecerá. 

- Y que pretendes hacer?

- Yo no puedo intervenir, me está prohibido. Pero ahí es donde entras tú. Serás mi paladín, mi representante, mi avatar. Deberás enfrentarte a…

- Porque yo?

- Y porque no? Como decía, deberás enfrentarte a numerosos peligros, tanto exteriores como interiores.

- Pero yo solo soy un hombre…

- Lo sé, pero no irás solo. Otros como yo han enviado a sus agentes. 

- Y lo de solo un hombre está a punto de cambiar si aceptas mi petición.

- Otros como tú?

- Si, yo soy Paladine.

- Pero mi familia…mi mujer…mi hijo….

- Yo me encargaré de protegerlos en tu ausencia. Ahora. Acepta mi regalo.

De repente me desperté en un campamento rodeado de gente desconocida con la misma misión que yo.

Es un Humano semidragón clérigo.

Personajes: Ivor (Karenov) Darkair

lunes, 2 de marzo de 2009

Nacido en Tezhyr en el seno de una familia de clase media, la noche antes de su nacimiento su familia fue visitada por una bruja que dio una visión: "Mañana dos niños nacerán en ésta casa, uno tendrá el poder para causar muerte y el otro para manejarla. Deberéis elegir a uno de ellos para que el otro sobreviva". 

Tras el nacimiento los padres eligieron a Ivor para que la bruja se lo llevaa, ella hizo un bote con un barril, puso el bebé dentro y lo lanzó al mar.

Ésto podría ser el final, pero la fortuna o el destino jugaron a favor del pequeño y fue recogido por un barco pirata de las islas Nelanzher. Lo criaron en la familia Psarrow para que cuando tuviera cierta edad les sirviera de mozos para las tareas de la casa, ésta familia de humanos manejaba muchos de los barcos piratas que había por la zona. Siendo un sirviente desde los cinco hasta los siete años.

A los siete le embarcan en una expedición por las tierras de Calim en busca de tesoros, donde la gente del barco es derrotada por las milicias locales. A él no se le acusa de nada al ser un mozo de limpieza del barco, además de muy pequeño.

A partir de ahí es reclutado como mozo por un caballero de la zona llamado Argus Raleh'sen y lo acompaña en sus travesías. El caballero idealista intenta que el joven mozo vaya por el buen camino con sus discursos y demostrando valor y valentía. Sin embargo, un día, ante la guarida de una criatura mágica, çeste huye atemorizado y es derrotado en su huida. Ivor, manteniendo la cabeza fría consigue huir, recogiendo la maza y el escudo del caballero muerto. Podría haberse alistado a la milicia local, o cualquier otra cosa, pero Ivor se la tenía jurada a alguien.

El joven buscó un barco que le pudiera llevar hasta las islas Nelanzher, y una vez allí empezó a idear la manera de acabar con aquellos que le hicieron sufrir en su momento. Esperó y esperó. Entonces, el día que las hijas de la familia se fueron al campo a buscar frutas, las atacó y mató. Enterró los cuerpos en los hoyos que ya había preparado en su momento y tapó las tumbas con los matorrales de la zona.

Un tiempo después se organizó una batida para buscar a las niñas y Ivor aprovechó el momento para infiltrarse en la cosa donde quedaba sólo la mujer del señor y un par de sirvientas. A la mujer la mató ahogándola, a las sirvientas les permitió vivir. Deslizó el cadáver por la ventana, y lo escondió aprovechando la oscuridad de la noche.

Ahora ya estaba listo para su última víctima; así que volvió a los aposentos y se escondió bajo la cama del señor. Cuando éste consiguió dormirse, se deslizó poe debajo de la cama, asió su maza con las dos manos y descargó el fatal golpe. La mala fortuna quiso que golpeara con un exceso de fuerza, alertando por ello a los guardias que había ante la puerta. Rápidamente saltó por la ventana y huyó lo mas rápido que pudo hacia el bosque. Sabía que cerca de allí había una ciénaga donde nadie se adentraba porque se decía que los muertos ahí cobraban viva, pero al ser su única esperanza, se adentró en ella.

Estaba listo para afrontar lo que allí le esperase, pensando que nada podía ser peor de lo que ya había dejado atrás, pero se equivocaba. Aun así, otra vez la suerte o el destino, hizo que la persona que habitaba allí y que era la "propietaria" de la cíenaga y de sus "habitantes" se apiadara del chico (por sus mas de doscientos años de soledad) y se lo llevó a su casa. Su nombre era Alessa Darkair. Ahí le dió de comer y le preguntó por su pasado, la mujer vio en el chico un futuro prometedor y lo tomó como aprendiz. Le inició en las artes de la nigromancia y la adoración a Velsharoon. Se pasaba todo el día entre los no muertos o con su maestra. Al final Alessa murió debido a su edad habiendo transmitido a Ivor buena parte de sus conocimientos.

A partir de este punto los dioses tenían otra sorpresa preparada para Ivor, una sorpresa que ningún mortal esperaría.

Es un humano clérigo.

Personajes: Randall Brightspear, siervo del Quebrado II

domingo, 1 de marzo de 2009

El caballero de la orden de las Sagradas Espinas, sir Edgar Ironcrown, resultó ser un hombre entrado en años, un anciano al que la armadura le venía grande y encorvaba su figura por el peso. Aunque su mirada aún era severa y cuando cabalgaba parecía uno con su montura por el dominio que exhibía. 

Randall hizo muchas preguntas a aquel caballero nada más salir de la abadia deseoso por conocer el mundo exterior. 

-¿A donde vamos señor?, ¿está muy lejos?, ¿es cierto que existen los dragones?, ¿vamos a ver a un rey?, ¿veremos elfos?, ¿ha matado a muchos hombres?, ¿es... 

-¡Calla de una vez muchacho! ¿Es que esos monjes no te han enseñado las virtudes de la contemplación interior? -interrumpió abruptamente el paladín a la par que detenía al caballo- Guárdate esas energías y no me marees, todo a su debido tiempo. 

Continuaron el camino, se detuvieron para descansar, lavarse, recoger agua, y así jornada tras jornada, en absoluto silencio, salvo las órdenes justas del paladín que con prontitud obedecía el escudero. 

-Ya puedes hablar chico ahora que has atemperado tu mente -dijo Sir Edgar a Randall-. Dime ahora, ¿qué quieres saber realmente? 

El muchacho bajó la mirada hacia el suelo dubitativo y por fin se atrevió a preguntar- ¿por qué yo Sir Edgar? ¿por qué no puedo seguir la senda de los hermanos de la orden en la abadía? 

-Muchacho, te puedo decir que altas instancias han movido sus hilos para que me acompañes allá a dónde vamos -hace una pausa-. Una sagrada misión me ha sido encomendada, y tú me habrás de ayudar, pues soy viejo para errar por estos caminos sólo, mas no te fies de las apariencias ya que aún me basto para enfrentarme a un dragón -y le hizo un guiño al joven. 

A partir de entonces la relación fue más amistosa, el viejo cascarrabias contaba anécdotas de su juventud y Randall aprendía los quehaceres de un paladín, cómo vestir una armadura completa, mantener el filo de la espada, cambiar las herraduras, y sobretodo hallar la sabiduría necesaria para aplicar en todo momento el dogma del Quebrado. 

"Ayuda a todos los que estén doloridos, no importa quienes sean. Los verdaderamente santos toman el sufrimiento de los demás. Si tú sufres en su nombre, Ilmáter estará allí para sostenerte. Únete a tu causa con firmeza si es justa, sea cual sea el dolor o el peligro. No hay ninguna vergüenza en una muerte llena de significado. Oponte a los tiranos y no permitas que una injusticia quede sin oposición. Enfatiza la naturaleza espiritual de la vida sobre la existencia del cuerpo material". 

[...] 

-Ya nos acercamos, Randall, tras aquellas colinas hay un pequeño pueblo donde nos hemos de reunir con otros, todos en cumplimiento de la sagrada misión, y nos esperan en la posada -el tono del anciano bajó hasta ser casi un susurro-. No te fíes de todos ellos pues algunos no serán de corazón noble y en su lugar han dejado que la podredumbre y la corrupción gobiernen sus actos. 

-Sir Edgar, ¿y qué clase de sagrada misión puede ser esa que reúna a toda esa gente? 

-Eso, mi buen Randall, está más allá de mi comprensión y no te puedo dar una respuesta veraz, sino tan solo elucubraciones de viejo chocho.

Personajes: Alurl “Ojosrojos” Treadstone

jueves, 26 de febrero de 2009

Era una mañana silenciosa y fría, como muchas otras en la antípoda oscura, Alurl estaba sumido en sus pensamientos sobre el desconcierto que le probocaban las estaciones las veces que emergían en la luminosa superficie para comerciar con humanos y otras razas más propias de arriba; Alurl y su padrastro avanzaban silenciosamente por los túneles. 

En realidad, Brontar Treadstone avanzaba en el más absoluto silencio, mientras que Alurl “Ojosrojos” Treadstone intentaba (sin conseguirlo) no hacer ruido; los sonidos se desplazan largas distancias en los túneles, de manera que Brontar había tratado (también sin conseguirlo), por todos los medios, enseñar a Alurl el arte del sigilo. 

Se movian en un perfecto duo fruto de los muchos años de práctica; Alurl se movía por el centro intentando no hacer ruido mientras que Brontar siempre lo flanqueaba en el más absoluto silencio; era sumamente bueno a pesar de que su constitución baja y rechoncha pudiera no dar esa impresión, a veces Alurl incluso creía que Brontar lo había avandonado y que vagaba solo por los túneles, como en esta ocasión. A la vez, y mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro azabache, rememoraba las palabras que más frecuentemente rezongaba el enano a este respecto: 

- Chico no entiendo como los de tu raza consiguen ser tan silenciosos y tú, sin embargo, pareces un gusano púrpura con un ataque epiléptico en los tentáculos -y de vez en cuando añadía- Bueno ya que no eres silencioso, al menos tendremos que protegerte. 

Así fué como Alurl se enteró de que su padrastro era un más que decente artesano, viéndolo forjar una armadura y un escudo dignos de un acaudalado mercader. 

Algo hizo emerger de sus pensamienteos a Alurl, algo se avecinaba, lo presentía, el túnel se cargó de tensión, y de repente, sin previo aviso, Brontar saltó al costado de Alurl ejecutando una complicada maniobra con su formidable hacha y susurrándole a Alurl: 

- Corre al frente, huye, es una emboscada. 

Alurl se quedó paralizado mirando lo que sostenía en las manos su padrastro; era la cabeza de un Ilícido o Desuellamentes, una de las criaturas más temidas de toda la antípoda oscura. En un instante todo le volvió a la mente, toda la historia contada hacía ya muchos años por su padrastro en la cueva que compartían: 

“Tengo que contarte una historia Alurl, hará ya más de veinte años, me encontraba vagando por los túneles cuando detecté la presencia de unos Ilícidos y sus esclavos, estaban emboscados y esperaban el paso de algo o alguien. Mi curiosidad quedó rápidamente saciada cuando una caravana de mercaderes Drow pasó por la sala en la que se habían apostado; venían de frente y cuando la líder de la caravana se hallaba casi a mi altura en la salida del túnel, empezó el ataque, la líder cayó de la silla y el lagarto que montaba inició una loca carrera hacia adelante con el fin de evitar el ataque ... supongo, la cuestión fué que me pareció una manera rápida de salir de allí, así que puse un pié en el estribo y me agarré fuerte de la cincha y la silla y fuí rebotando agarrado al animal hasta una distancia bastante segura, con la idea de soltarme más tarde. Cual fué mi sorpresa, cuando tras el traqueteo inicial y después de alejarme un poco a lomos de la bestia, escuché atónito algo parecido al llanto de un recién nacido que provenía del otro lado de la bestia. Traté de calmar al lagarto y obligarlo a parar y finalmente pude alzarme hasta la silla y revisar lo que colgaba del lado contrario. 

Y allí estabas tú, un bebé negro como el carbón y con los ojos rojos, perdona que lo diga hijo, pero los drow y los enanos han sido enemigos encarnizados desde antes de que el mundo fuera lo que es, así que estuve en un tris de dejarte allí, pero al asomarme a verte, los pelos de mi barba creo que te hicieron cosquillas y te echaste a reir así que te clavaste hondo en mi corazón, me convertiste en padre sin preparación, sin embarazo, sin edulcorante y sin tener ni idea de que es lo que necesita un bebé. Desde entonces hasta ahora te he criado, dado y enseñado todo lo que he creido necesario.” 

–Dolor, mucho dolor en la cabeza- 

Allí seguía Brontar sujetandose la cabeza con las dos manos, mis manos ... haciendo lo mismo, eché a correr .... no he vuelto a ver a Brontar y estoy en la superficie, los túneles son demasiado duros y peligrosos para una criatura solitaria.
Es un explorador drow.

Personajes: Randall Brightspear, siervo del Quebrado

miércoles, 25 de febrero de 2009

La noche era gélida y apetecía sobremanera encontrar una posada en aquel villorio para calentarse frente al hogar y tener una comida frugal, una hogaza de pan, algo de queso y el único vaso de vino que podía permitirse a diario. 

El pollino de Randall iba atado de la enorme montura en la que montaba ahora, Hontax, el caballo del paladín al que tenía que acompañar hasta este pueblo alejado de la misericordia de Ilmáter, y ahora el asno lo miraba con sus ojos azabaches con lo que cualquiera podría expresar como un sentimiento de pesar por aquél muchacho. 

El pelo negro desordenado en greñas bajo la capucha de la capa, vestido únicamente con una simple túnica ya sucia del polvo del camino y cubierto por una gruesa sobrecapa que le servía de manta cuando dormían al raso, le hacían merecedor de lástima, y más de uno lo hubiera podido tomar por un mendigo. Sin embargo un aura de determinación y fuerza rodeaba a aquel chico. 

Su figura era engañosa pero un experimentado hombre de armas podría deducir por aquellas anchas espaldas y las manos callosas que podría presentar una buena pelea de taberna. Sin embargo, Randall era de espíritu pacífico y noble, siempre dispuesto a ayudar al prójimo y liberar a la buena gente de sus cargas y pesares. 

Sólo había conocido el interior amurallado de la ciudad-fortaleza en la que fue criado por los monjes Engalanados de la orden del Quebrado, los Caballeros de las Sagradas Espinas. Fue abandonado ante las puertas de la abadía en el año de las plagas, uno de los peores tiempos que se recuerdan por aquellos valles. La criatura fue recibida como una señal de la deidad ya que presentaba bajo su ojo izquierdo una marca de nacimiento con forma de lágrima gris, el símbolo de Ilmáter que los más ancianos se tatuaban. 

El niño fue criado sin consideraciones especiales, como si de uno más de ellos fuera, aunque secretamente esperaban algo de él. Hacía pocas dekhanas que había llegado una misiva de la sede en la que se les instaba a que Randall fuese el escudero de un caballero de las Sagradas Espinas. 

Así fue como Randall marchó de la abadía, con pesar por dejar atrás a aquellos queridos monjes, y con la inquietud de recorrer tierras desconocidas y de las que sólo sabía por sus horas de lectura en la biblioteca. El padre Jamrael le había regalado unos tomos para su viaje y le había dicho que de ellos podría continuar aprendiendo, con mucha disciplina de su parte, el camino del Quebrado.

Es un monje Aasimar.

Creación de Personajes

martes, 3 de febrero de 2009

Para la creación de personajes, os doy 96 puntos a repartir entre las 6 características de dungeons. Que cada cual se haga su ficha (como mucho un raza con dos niveles de penalización, como los drows) a nivel 1 y de la profesión que quiera.

Los costes son los siguientes: 1 punto de 1 a 14, 2 de 15 a 16 y 3 de 17 a 18.

Con lo que un 18 costaría 24 puntos (14+4+6), eso sí, a esas características sumadle los modificadores por raza.

Si alguien no puede hacerse la ficha el mismo, intentaremos arreglarlo, pero que me lo diga lo antes posible (o la hago yo o intentamos quedar una tarde).

En fin, hacédmelas llegar como buenamente podáis (clase, raza y algún transfondo si queréis, que siempre da experiencia).